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Los santuarios

Roland Garros y Wimbledon sintetizan la esencia de “La Batalla de las superficies”. El primero se juega desde 1891, aunque el más antiguo es el británico, pura tradición, que nació en 1877.

El polvo de ladrillo y el césped tienen sus santuarios. El del primero es Roland Garros, inaugurado en 1928. Fue la época de “Los Mosqueteros”: René Lacoste, Jean Borotrá, Jacques Brugnon y Henri Cochet. El año anterior le habían arrebatado la Copa Davis a Estados Unidos y se desató el furor en Francia. Era necesario un estadio nuevo, que pudiera albergar tanta pasión. Así nació el mítico escenario en el Bois de Boulogne, tomando como nombre el de un aviador legendario, un oficial francés que cruzó por primera vez el Mediterráneo en una travesía aérea. Garrós murio en combate, en 1918, casi al finalizar la Primera Guerra Mundial. Tenía apenas 30 años.

Fueron cinco conquistas sucesivas de la Davis de Francia, que disfrutó a pleno de los títulos en su nuevo estadio. Se hacían necesarias reformas, pero los presupuestos eran suficientes. El certamen, que nació como Campeonato de Francia en 1891, no se jugó entre 1915-1920 y 1940-1945 por las Guerras Mundiales y recién en la Era Abierta del tenis (1968), con sponsors y un interés en aumento, Roland Garros fue expandiéndose hasta ser el monstruo que es hoy, con 17 patrocinantes y 23 canchas; la principal, la Phillippe Chatrier, tiene 15.000 asientos, seguida por la Suzanne Lenglen, con 10.000 y la cancha Nº 1, con 3800. Un escenario donde, además de los Mosqueteros, brillaron Björn Borg (seis veces campeón), Rod Laver, Manuel Santana, Roy Emerson, Mats Wilander, Ivan Lendl, Gustavo Kuerten, entre los varones, y Chris Evert (7 veces campeona), Steffi Graf, Maureen Connolly, Margaret Court, Helen Wills, Martina Navratilova, Monica Seles y Justine Henin, entre las damas. Wimbledon es tradición pura, que nació en 1877, en Worple Road, y solamente con partidos masculinos. Siete años más tarde tuvieron lugar los primeros encuentros de mujeres y ya en 1922 el All England & Croquet Club se instaló en Church Road. Llamado “The Championship”, es el Grand Slam más antiguo, envuelto en el misticismo. Toda la atmósfera sobre la hierba londinense es particular, así como las diferencias y privilegios que existen para los mejores jugadores y que todos aceptaron desde siempre. El torneo representa un orgullo para los británicos y lo defienden como un emblema. Curiosamente, ningún inglés ha triunfado desde 1936, cuando ganó Fred Perry, mientras que la última mujer del país que alzó el trofeo fue Virginia Wade, en 1977.

Afectado por las Guerras, en 1940 cinco bombas alemanas impactaron sobre el techo del Centre Court, debiendo ser reconstruido. El gran mal para Wimbledon es el clima, que entorpece como nada el juego por la superficie de hierba. Por eso, en materia de refacciones, se planea tener el court central techado para 2009. Los colores verde y violeta son un símbolo del torneo, un auténtico acontecimiento social del que todos quieren participar. Es normal la presencia de público acampando en los alrededores del club para tener posiblidad de conseguir una entrada para el día siguiente. Las mujeres son nombradas durante los partidos como “Miss” o “Mrs”, depende de su estado civil, mientras que a los varones se los llama sólo por el apellido.

Pete Sampras (7 veces) es el máximo campeón en el All England junto con William Renshaw, aunque Björn Borg tiene el récord de 5 éxitos consecutivos, entre 1976 y 1980, en la Era Abierta. Otros ilustres campeones de todos los tiempos han sido Fred Perry, Don Budge, John Newcombe, Rod Laver, John McEnroe, Jimmy Connors, Boris Becker y Roger Federer. Entre las damas, Martina Navratilova es la reina de todos los tiempos, con 9 títulos en singles, seguida por Helen Wills, con 8. Billie-Jean King, Suzanne Lenglen, Margaret Court, Chris Evert y Steffi Graf.